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sábado, 2 de junio de 2012

Unai Aranzadi, autor de ´Colombia Invisible´: “El peligro es que te etiqueten de terrorista”


por Elena Cívico
Junio 2012


Con ‘Colombia Invisible’ nos enfrentamos a las causas de una guerra. Durante 65 minutos veremos al presidente Juan Manuel Santos inaugurar con champagne un megaproyecto español mientras los niños desplazados por este, mueren a pocos metros...
Entenderemos por qué los trabajadores bananeros arriesgan sus vidas, pero también escucharemos soluciones, las que Unai Aranzadi plantea en su último documental.
Imágen del documental 'Colombia invisible' - Foto  © Unai Aranzadi
Imágen del documental 'Colombia invisible'. Foto: © Unai Aranzadi.
Unai Aranzadi (Bilbao, 1975) es un periodista, fotógrafo y documentalista especializado en enfrentamientos armados y derechos humanos. Desde 1995 se ha dedicado a informar sobre los conflictos en Libia, Chechenia e Ingushetia, Irak o Palestina, entre muchos otros, sin dejar de lado las reyertas sociales y políticas que se han producido en Bolivia, India, Nicaragua, País Vasco o El Salvador. Desde el año 2001 vive entre Estocolmo y Bilbao, dirigiendo la agencia y productora independiente de televisión, Independent Docs.
El realizador está a punto de estrenar su último trabajo, ‘Colombia Invisible‘. Un proyecto auspiciado por la organización vasca Mundubat que la política y abogada colombiana Piedad Córdoba ha definido como “una pedrada sobre un ventanal polarizado, que creíamos no poder romper, para ver la crudeza de una realidad oculta e injusta”. El objetivo último de Aranzadi es hacer visible el conflicto en el que está sumido Colombia para alentar, de este modo, la búsqueda de una solución pacífica por medio de la herramienta política.
Control policial en Saravena (Arauca) Foto: Unai Aranzadi © 2004
Control policial en Saravena (Arauca) en 2004. Foto: © Unai Aranzadi.
¿Dónde está la raíz del conflicto, por qué no trascienden las causas?
La raíz viene de la desigualdad, y de muy antiguo. Si el genocidio acontecido a partir de 1492 ya dejó un poso de violencia en todo el continente, en Colombia este se acentuó aún más a partir de la independencia, cuando las clases privilegiadas establecieron un bipartidismo que estimuló la ‘guerra continua’, generando una especie de estado de sitio permanente en el cual hacían y deshacían a su antojo. ¿Y qué hacían? Quedarse con todas las tierras y riquezas. ¿Y qué deshacían? Cualquier propuesta salarial, sindical, social o política opositora. Respecto a por qué no trascienden las causas te lo voy a responder rápido, con un ejemplo. ¿Sabes que el periódico más grande de Colombia, que ahora cuenta con capital español, es propiedad de la familia del presidente Santos? De ese tipo de país estamos hablando, de un país en el que el clan del presidente es dueño del poder mediático.
Cinco millones de desplazados, 3.000 sindicalistas muertos, 175.000 asesinatos a manos de paramilitares. Estas no son cifras que tengan una gran repercusión en los medios de comunicación españoles. ¿Quién se beneficia de la connivencia pasiva de los grandes medios?
Por ejemplo, los dueños de Vocento y Prisa. Ellos tienen acciones, dinero e intereses en la mal llamada ‘inversión española’. Por tanto, si la vaca te da leche, tú no quieres complicar la vida a la vaca. Segundo: tanto Vocento como Prisa, el grupo Zeta o Unidad Editorial viven de la publicidad y creo que quedaría muy mal publicar una denuncia sobre los asesinatos cometidos por la implantación de una energética en tal zona y junto a este, un anuncio de esa misma energética diciendo: “Somos energía limpia”. Es decir, el periodismo contemplado como mero negocio termina siendo corrupción.
Colombia es el país de América Latina con más desigualdad. ¿Se están llevando a cabo medidas para equilibrar la balanza por parte del Gobierno?
No, no hay las más mínima intención de hacer un reparto de tierras equitativo. Todo lo contrario. En la nueva ‘ley de restitución de tierras’, que es la ley que falsamente pretende devolver las tierras robadas por los paramilitares a los pobres, solo se reconoce la mitad de estas y, además, cuando los campesinos regresan a su terreno, son asesinados por los paramilitares que defienden los intereses del Estado. Ya van unos 60 en los últimos meses.
Unai Aranzadi rodando un documental en Chechenia / Rostam Masugov © 2008
Unai Aranzadi, rodando un documental en Chechenia en 2008. Foto: © Rostam Masugov.
¿Cómo te las has arreglado para moverte en Colombia?
El colombiano, en su diversidad, es uno de los pueblos más audaces e inteligentes que jamás haya conocido. Ellos saben bien cuando toca colaborar y cuando no. Yo llevo muchos años y viajes visitando el país y tengo una buena agenda de amigos, colegas y conocidos, por lo que la gente siempre me echa una mano. Para mí Colombia es mucho más que un sujeto periodístico. Yo me siento colombiano de los pies a la cabeza y por eso lucho con mi cámara y micrófonos, para que ese sistema terrorífico que es hoy el Estado, se transforme en algo bueno para el pueblo.
Desafiar la versión oficial conlleva riesgos.
Mi asistencia a esos lugares, donde el Estado y el paramilitarismo mata, es voluntaria. Lo importante son los personajes de mis historias y ellos sí que arriesgan la vida, no solo por contar lo que les pasa, sino por realizar sus tareas cotidianas. Hoy en día veo a muchos profesionales grabándose a sí mismos en escenas bélicas o explotando sus aventuras y, francamente, me parece tremenda esa forma de rentabilizar la miseria ajena. Frente al enorme sufrimiento y coraje de quienes protagonizan mis historias, el único peligro que observo para mí, es el que corre todo periodista que se acerca a las verdades incómodas. El peligro es que te etiqueten de ‘terrorista’, como sucede en Colombia, en Turquía, en Palestina, en el Sáhara o también en casa. Por ejemplo, la sociedad española debería saber que los periodistas Javier Salutregi, Teresa Toda y Miguel Ángel Llamas siguen en la cárcel por producir artículos y reportajes prohibidos para la inquisición actual. Confío en que en diez años esto se observe como una vergüenza histórica, tipo el cierre de ‘Egin’ y ‘Egunkaria’, pero como siempre hacen falta diez años de por medio para comprender muchas cosas. Aquí también hay mucho miedo a hablar, a pensar, a denunciar… No solo en Colombia.
Has estado en contacto con la guerrilla, con los militares y con los paramilitares.
La guerrilla me interesa mucho y conozco tanto las FARC como el ELN, en diferentes frentes de diferentes regiones. Como periodista y humano, me parece extraordinariamente interesante que haya alguien luchando por algo que no es material, es decir, por un ideal en condiciones durísimas. Sin embargo, también les he criticado en artículos, reportajes y documentales cuando he observado algunas violaciones de los derechos humanos. Luego está el Estado y los paramilitares, que es lo mismo pero con diferente nombre. Ellos combaten por un sueldo y son, de largo, quienes más violan los derechos humanos. Recuerdo en 2005, llegar a la comunidad de San José de Apartadó y encontrar esa realidad de bebés cortados con motosierra por los paramilitares, gracias a que el ejército les protegió el perímetro. ¿Sabes que en aquel entonces Uribe, el niño mimado del PP y el PSOE dijo que ellos no tenían nada que ver, y al final quedó demostrado en un juicio que fueron ellos?
'Colombia Invisible' pretende visibilizar el conflicto. Foto: Unai Aranzadi
'Colombia Invisible; pretende visibilizar el conflicto. Foto: © Unai Aranzadi.
¿Hay soluciones factibles?
Yo personalmente creo que la solución pasa por una mesa de diálogo sin exclusiones y una verdadera reforma agraria. Pero, de todos modos, para encontrar soluciones, hay que hablar. Si Santos y las demás familias dueñas del país obtienen beneficios sin arriesgar la vida de sus hijos, ¿por qué cambiar el sistema o ceder en algo? Si Estados Unidos sigue utilizando su territorio para mantener tropas o si España sigue explotando los recursos del país a precios de saldo, ¿por qué van a querer cambiarlo? La paz pasa por la justicia social y, hoy día, no hay paz ni social, ni política, ni militar, pues el sistema que se ha impuesto desde la supuesta independencia considera a unas personas más iguales que a otras ante la ley.
La gente de a pie forma parte de esa ‘Colombia invisible’. ¿Cómo están contribuyendo a cambiar el futuro del país?
Lo hacen como sindicalistas de base, como políticos de partidos tradicionalmente criminalizados, como campesinas en las más remotas veredas o como defensoras de los derechos de los pueblos indígenas. Lo hacen sin recursos y con una dignidad insólita. Yo aprendo de ellas y las admiro.
Este es un trabajo de Independent Docs para Mundubat. ¿Cómo surge el encargo?
Ellos saben de mi trabajo, de cómo lo hago y de mi forma de ver el mundo y el documentalismo, por tanto, tengo la suerte de poder cooperar de vez en cuando con Mundubat, que es una organización vasca fundada en los 80 como respuesta a todo lo que sucedió en las guerras de liberación centroamericanas. Ellos, a diferencia de la mayoría de ONG, no contribuyen a la caridad sino a la justicia, que es lo que necesitan los pueblos para crecer con dignidad. La ayuda humanitaria a veces puede estar bien, pero son aspirinas contra el cáncer. Sin embargo, la igualdad política sí que puede producir un cambio auténtico. Guardo muchas críticas a las ONG, pero es que este mundo es como el del periodismo, hay de todo. En fin, es un placer coincidir ideológicamente con ellos.



“Solo tres grandes agencias occidentales dictan el quién, qué, dónde, cuándo, por qué y cómo”


¿Qué medios de comunicación, webs o publicaciones recomendarías?
Vivo en Escandinavia, donde hay grandes medios de comunicación públicos, que es algo que yo estimo y defiendo mucho. Sin embargo, si hablamos de la piel de toro, soy de los que piensa que hay que leer de todo. Hay que leer hasta la voz del poder que es ‘El País’, ‘El Mundo’ y ‘ABC’ para comprender qué piensa el BBVA, Repsol, la Corona y la OTAN, pero para llegar mas lejos en temas de internacional, habría que visitar ‘Gara’ o habría que ir a ‘Rebelión.org’ y otros pequeños medios alternativos para encontrar análisis y crítica en profundidad. Por otro lado, de medios extranjeros podría hablar de ‘The Guardian’, ‘Channel 4′ y similares, pero la verdad es que yo, a día de hoy, para saber lo que pasa en determinados conflictos lo que hago es meterme, a través de internet, en los medios locales de los destinos que me interesan. Para cogerle el pulso a cómo está la cosa con la guerrilla del LRA, me voy directamente al ‘New Vision’. Para curiosear sobre Ergenekon o el PKK, pues a ‘Hurryet’, en fin, invirtiendo tiempo, voy picando de aquí y allá, tratando de evitar la mirada colonial de británicos, franceses o gringuitos, porque también sucede eso, son solo tres grandes agencias occidentales las que dictan el quién, qué, dónde, cuándo, por qué y cómo. Llámenlo todo lo profesional y pomposo que quieran, pero no es democrático. Las mayorías no tienen voz, por eso toca ratonear en la red, para encontrar ventanitas desde donde escucharlas.

viernes, 1 de junio de 2012

Langlois confirma denuncias de campesinos contra corporaciones mediáticas colombianas


Junio 1 de 2012 | 05:06 AM. | Noticias
AVN.- "Mienten, mienten... La radio miente, la televisión miente, RCN y Caracol mienten", son las denuncias de los campesinos colombianos sobre la cobertura del conflicto armado, narradas el jueves por el periodista francés Roméo Langlois, liberado  por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).
El reportero de France 24, retenido el 28 de abril pasado, se negó a calificar a la guerrilla colombiana como un grupo terrorista, como lo ha hecho la Unión Europea (UE).

Lamentó que su captura haya sido la razón para que los medios internacionales se fijen en el Caquetá, una de las zonas rojas de la lucha armada, y criticó a los medios locales por mantener en el olvido el conflicto que enfrenta al país desde hace más de cuatro décadas.

Resaltó que las Farc están preparadas para mantenerse en combate por "50 años más" y subrayó la confianza que los insurgentes tienen en su ejército popular.

"Llevan 40 años tratando de acabarlos y nadie ha podido. Los campesinos los siguen queriendo", declaró.

Insistió en que los mandos de la guerrilla están dispuestos a una salida negociada al conflicto pero que se mantienen alerta por las maniobras de la oligarquía colombiana.

"Operativos, humillaciones, gente que tiene media carga de coca le quitan todo lo que tienen de comer", fueron algunos de las anécdotas contadas por el comunicador de 35 años.

Indicó que no se trata de un simple grupo armado sino de un gobierno paralelo. "Quieren la paz, pero a ellos no los van a comprar", agregó.

jueves, 31 de mayo de 2012

Las mentiras de la oligarquía mediática en el caso del periodista francés Romeo Langlois

“Era un pequeño, modesto laboratorio, como muchos que se destruyen de forma repetida, de un campesino que contaba con esto para sobrevivir, alrededor de esto se contaron muchas cosas inexactas”, aclaró Langlois. Pero para el único diario con cobertura nacional, que es citado por el resto  de los medios colombianos y del mundo, ese hecho se convierte en toneladas de coca, no pasta de coca. Y los productores nos son campesinos sino la guerrilla. Uno de millones de ejemplos de la manipulación y el bombardeo de mentiras que le toca soportar el pueblo colombiano 24 horas del día.
El Tiempo 25 de mayo 2012.


Las mentiras de la oligarquía mediática en el caso del periodista francés Romeo Langlois

(Me retuvieron pero dicen que fui secuestrado…)
Por Dick Emanuelsson

– Romeo, ¿cuál fue el trato que te dieron las FARC?
“Aparte de RETENERME durante un mes, cuando estaba herido, todo el trato ha sido muy bueno”.
Fue la respuesta –que luego extendió con más detalles- de Romeo Langloís, al reportero de Telesur que fue el único medio que transmitía en vivo la entrega del francés a la delegación de la Cruz Roja Internacional y a la ex senadora Piedad Córdoba, que representaba a Colombianos y Colombianas por la Paz.
Fíjense bien la palabra “RETENERME”. Y es citada directamente del video que transmitió Telesur y que se puede ver en este enlace.
En un viaje imaginario cruzamos el Atlántico, caímos en la redacción de El País, del imperio mediático Prisa, en Madrid, para encontrar una sorpresa desagradable.
Me envió el colega y el veterano reportero de guerra, Unai Aranzadi, la siguiente línea:
– TeleSur ha entrevistado en directo y en exclusiva a Romero Langlois y él habla de “mi retención”. Sin embargo El País, tomando la fuente de TeleSur (tal y como reconocen en el propio artículo) cambia las palabras y dice “mi secuestro”, agrega el reportero vasco que acaba de estrenar un nuevo documental, “Colombia invisible”, de 65 minutos sobre las raíces del conflicto en Colombia que pronto será distribuido por MUNDUBAT. Eso sí es periodismo de alto nivel.



LOS MEDIOS DE LA OLIGARQUÍA mediática hoy no se preocupan si son tomados en flagrancia, como en el caso concreto de El País. Deforman, borran y reemplazan las palabras emanadas de la boca de una fuente concreta, como la del colega Langlois. Así manipulan y mienten estos medios con alcance mucho mayor que el de la prensa alternativa que es la que no distorsiona y conoce las situaciones desde su génesis.
Los profesionales mentirosos están en medios como “Radio W”, en Bogota, promueven constantemente la modalidad de “Culpable por asociación”. Si has tenido un artículo publicado, por ejemplo, en la web de ANNCOL, inmediatamente serás catalogado como “pro-FARC”, amigo o directamente colaborador de la insurgencia y te preguntarán como si fuera una fórmula clásica ¿”Qué piensas sobre los secuestros de la guerrilla terrorista de las FARC”?

Cristo y la W
Esto no es nada nuevo, lo hemos visto en otras oportunidades similares, como cuando un colombiano exiliado en Australia recibió una llamada de Julio Cristo de la "W" y desde la emisora en Bogota, insistentemente, trataba de dar la imagen que éste exiliado era de las FARC o por lo menos “cercano” solo por el hecho por haber participado en un programa de Radio Café Stereo, que Cristo y “W” consideraran “emisora de las FARC”.
El colombiano pasó y se transformó por la “W” a ser “un cercano de las FARC”. Y no sólo eso, sino que pretendían que hablara en nombre de la organización armada ya que ya lo tenían como “cercano” a la guerrilla. Y como si fuera poco, cuando el exiliado planteaba descabelladamente un intercambio entre el periodista francés y el reportero sueco Joaquín Pérez Becerra, director de ANNCOL, encarcelado hace un año en Colombia (después de haber sido entregado por Venezuela a Colombia solo por el hecho de presidir un medio alternativo como es ANNCOL), Julio Cristo y la “W” cerraron el saco y ya habían logrado su intención; el francés por el sueco y las FARC como “secuestradores de periodistas”.


Ya el 8 de mayo ya estaba fabricada la no noticia de la “W”. Inmediatamente fue recogida por la agencia española EFE, que además fabricó otra mentira. Decía que “Un comité internacional en favor de la excarcelación de Joaquín Pérez (…) propuso hoy que sea canjeado por el corresponsal francés Roméo Langlois”. El comité nunca había tomado esa decisión pero no les importaba ni a la “W”, ni la EFE o AFP y todas las agencias internacionales que reprodujeron las mentiras o que fuera totalmente desmentida incluso por el mismo Joaquín Pérez y su abogado. Los malos que quedaron con la vergüenza fueron las FARC, ante el mundo mostrado como unos extorsionistas de periodistas civiles. Un gremio internacional se horrorizó y comenzaron a escribir editoriales y crónicas en contra la guerrilla. Y en el estudio de la “W” en Bogota decía Julio Sánchez Cristo con voz marcial: ¡“MISIÓN CUMPLIDA, MI GENERAL”!
Y el caso no termina ahí. La foto para ilustrar “la noticia” es también una foto “NO-FARC”. Las personas encapuchadas son integrantes del inventado “Bloque Cacica la Gaitana de las Farc”. Ésta agrupación falsa fue constituida por marihuaneros, hampas, y ladroncitos con armas no serviles vendidas por los paramilitares en la costa norte colombiana. El “Padrino” de este bloque fue Luis Carlos Restrepo, el llamado “Comisionado por la Paz” de la administración de Uribe junto con varios altos generales y coroneles del ejército. Restrepo esta imputado por la Fiscalía General de la Nación de concierto para delinquir, peculado por apropiación, fraude procesal y fabricación, tráfico y porte de armas, y por la falsa desmovilización, “un fraude orquestado en mayo de 2006 para lavarle la cara a la "Seguridad Democrática" y la Ley de Justicia y Paz de Uribe, en el que se simuló la entrega de un supuesto frente guerrillero”, como resumía Gloria Gaitan, la hija verdadera del lider popular Jorge Eliécer Gaitan. Pero el descaro de los medios como la agencia EFE no tiene límites cuando publican textos mentirosos ilustradas de fotos mentiroras.
EN EL MARCO DE UNA RELAJANTE falta de profesionalidad, irresponsabilidad e irrespeto, poco importaba que el exiliado desde hace 30 años dijera que hablaba a título personal, pues del otro lado del planeta se emitía la “gran noticia” de las corporaciones mediáticas; EFE, AFP, AP, CNN, Reuters, etcétera, dando la primicia más absurda: “Las FARC quieren intercambiar a Langlois por el director de ANNCOL”.
Así nomás, como quien se atribuye la pertenencia de la información “concreta” aunque ésta sea fraguada. Así fue también que en todos los titulares de los medios de Suecia podía leerse esa mentira; hasta la Federación Sindical de Periodistas Suecos abrió su semanario y la edición con las mismas palabras entrelazadas, pero no fue suficiente sino que agregaron que “esto refuerza la sospecha de que Joaquín Pérez, efectivamente tiene una fuerte conexión con las FARC”
Hay un viejo dicho que repitieron históricamente todos los periodistas al enseñar los principios de la profesión y que hoy toma vigencia; “según la noticia que se difunda, se puede destruir vida y honra de una persona si publicas una mentira”. Evidentemente Julio Cristo y compañía, jamás hicieron eco de esa verdad por que son profesionales de destruir vidas al servicio a la oligarquía mediática.


DE TODOS MODOS ESTAMOS seguros que no fue ése el único reproductor de una mentira cuando la liberación del periodista francés. Prácticamente todos los medios de comunicación masivos colombianos, han cometido la misma equivocación, sobre todo cuando acusaron a la guerrilla del “secuestro” del francés, siendo bien conocida la situación que empujó al hombre, luego de siete horas de combate, a tirar el casco y el chaleco militar, alzar sus manos y correr hacia el lado donde combatían los guerrilleros.
Por supuesto, no escatimaron argumentos cuando parcializaban los hechos, decían por ejemplo, “deberían haberlo entregado inmediatamente o por lo menos en un par de días”
Esto mismo fue repetido ante las cámaras de Telesur por Javier Darío Restrepo, mentor en periodismo colombiano.

ESAS DECLARACIONES CONFIRMAN la ausencia de un verdadero y respetuoso cubrimiento del conflicto social y armado en Colombia que debería apoyarse en los principios periodísticos. Los reporteros que hemos estado en regiones bajo control guerrillero, sabemos que nada es tan fácil, los tiempos pueden prolongarse por la misma guerra y la seguridad que requiere un reportero, en ese caso y claro, también la propia guerrilla. El periodista o el editorialista que está detrás de un teclado en Bogotá, analizando desde oficinas confortables, no sabe ni imagina lo que es caminar cinco kilómetros por rutas de tierra y barro como las que atraviesan la selva.
Es más, con el desastre militar que sufrió la expedición en que participaba Langlois, las Fuerzas Militares de Colombia, humilladas, movilizaron miles de soldados y aviones con una flota de helicópteros. Los aviones de espionaje con la tecnología de punta suministrada por el Pentágono e Israel, entraron también en acción rastreando todas las comunicaciones de la guerrilla para obtener una pista.
Por supuesto les jugó una mala pasada un detalle no menor, la insurgencia no es improvisada, sabe muy bien como manejar esas situaciones tanto como creen conocerlas las fuerzas militares y lanzó su orden que como tal, fue cumplida a rajatablas “SILENCIO ABSOLUTO” y la orden abarcaba a las comunicaciones.


EL PERIODISTA FRANCÉS, Romeo Langlois, ha sacado la conclusión más correcta; “hay que seguir cubriendo el conflicto en Colombia”, pero los medios al servicio del Grupo Prisa español, ignoraron la gentileza brindada por Telesur a Caracol y a RCN televisión; prefirieron apagar el audio y comentar ellos mismos los sucesos y lo hicieron fuera de todo contexto como era de esperar.
Sería interesantísimo si a partir de la desdichada situación padecida por el periodista que resultó afortunadamente ileso y salió de su cautiverio en perfectas condiciones de salud y anímicas, tal como ha podido verse en todo el mundo, si a partir de todo este lamentable acontecer se brindara a los estudiantes de comunicación social en cualquier universidad de Colombia, la posibilidad de comparar las transmisiones de Caracol y RCN con los audio realizados en vivo y en directo en el momento en que el periodista se encontró con la prensa, su compatriota y la Cruz Roja.
Deberían agregar, además, el comunicado de la guerrilla y especialmente las declaraciones de los habitantes de la región, calumniados por esos medios falsificadores de la realidad tal y como se ha visto.
Análisis que desarticularía la vieja teoría elucubrada por esa prensa infame que daba cuenta de los poderosos laboratorios de la droga que el propio Langlois se encargó de desmitificar y lo hizo con una sonrisa respondiendo a una pregunta que le formularan, seguramente recordando los títulos y textos de El Tiempo que decía que en lugar, la guerrilla tiene laboratorios que producen toneladas de coca. En realidad, dijo Langlois, era un modesto laboratorio de un campesino que producía poco para la supervivencia.
Toda esta situación trajo el recuerdo de Manuel Marulanda cuando decía irónicamente a los medios citados para presenciar el esbozo de diálogos en San Vicente del Caguán “tienen una deudita con el pueblo de Colombia”.
Hoy fue muy terminante la exposición del comandante de una escuadra del Frente 15, cuando pocos días después de la retención de Langlois y en la que determinaba que se debería iniciar un debate en Colombia sobre el papel del comunicador social en el conflicto social y armado.

¿Periodismo ético? 24 periodistas de Caracol se vistieron 2009 en olivo verde por un día. Una cosa es cubrir las acciones de las FF.AA., otra es “sentirse realizado como soldado de la patria”. Lo mismo ha hecho los colegas de RCN u otros medios colombianos.

DESDE LA REDACCIÓN de ANNCOL hace pocos días nos atrevimos a invitar a colegas y a personas con conocimiento sobre los medios que vienen siguiendo el conflicto colombiano. Jorge Enrique Botero, periodista y escritor resumió con total claridad en la entrevista que le hiciera Radio Nederland:
 “Durante cinco décadas, las FARC han sido totalmente vilipendiadas, deformadas y manipuladas a nivel mediático y ahora consideran que es el momento de poner las cosas en su lugar desde el punto de cómo se cubre el conflicto colombiano”.
Ojala que la situación padecida por el colega Romeo Langlois permita que se encienda una luz de esperanza. Casos como el suyo no deben repetirse, de la misma manera que no debería reiterarse la desinformación como lo viene elaborando la prensa del sistema.
Esa misma prensa que actúa como galón de gasolina sobre el fuego terrible que escupe una guerra entre hermanos que parece no tener fin y que demuestra beneficiar a más de uno.
Por supuesto, ese más de uno nunca es el pueblo.
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Comentario de Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia:
"Langlois: una cosa es la curiosidad del periodista y otra la identificación con el terrorismo... Langlois, qué hacía en Colombia, qué relación tenía con Farc? Algunos conocimos que usted sabe engañar".
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Recomendamos a nuestros lectores entrar a la página de "DAS-TERROR", para tener una imagen cuales son las consecuencias de cubrir Colombia como periodista desde todos los ángulos, recomendación que hace el colega francés.

martes, 15 de mayo de 2012

Jorge Enrique Botero: “Las FARC salvaron la vida a Langlois”

 

Jorge Enrique Botero.

Jorge Enrique Botero: “Las FARC salvaron la vida a Langlois”

Radio Nederland / Lunes 14 de mayo de 2012
El periodista colombiano Jorge Enrique Botero opina que es “el momento” de realizar el debate sobre cómo se informa sobre el conflicto colombiano. “Esta historia está muy mal contada: no es una guerra entre buenos y malos”.
El pasado lunes, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) emitieron un comunicado en el que condicionan la liberación del periodista francés Romeo Langlois, retenido el 28 de abril, a un “amplio debate nacional e internacional” sobre la cobertura periodística del conflicto armado en Colombia.
 La propuesta fue rechazada de inmediato por los principales medios de comunicación nacionales e internacionales, que exigen la liberación incondicional de Langlois. “Esa condición para liberar a un secuestrado es absolutamente improcedente y colisiona con las prácticas internacionales”, manifestó el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Gustavo Mohme.
Sin embargo, no todos comparten su opinión. El periodista colombiano independiente Jorge Enrique Botero, autor de varios libros sobre el conflicto en su país, cree que es el momento de realizar este debate. “Durante cinco décadas, las FARC han sido totalmente vilipendiadas, deformadas y manipuladas a nivel mediático, y ahora consideran que es el momento de poner las cosas en su lugar desde el punto de cómo se cubre el conflicto colombiano”, declara Botero a Radio Nederland.
El sub comandante del Frente 14 de las FARC-EP se despide con un militar, prisonero de guerra que es entregado a la Cruz Roja Internacional.
Manipulación informativa
A juicio de Botero, la información que la prensa colombiana e internacional proporcionan sobre el conflicto está desvirtuada y, de ante mano, posicionada. “La información militar y del conflicto en Colombia se basa, en un 98 por ciento, en los datos que suministran el Ejército y las fuerzas militares a los medios de comunicación. Estos medios no confrontan la información y, por lo tanto, la que llega al ciudadano está desequilibrada”, asegura el periodista.
“A mi modo de ver, este conflicto se cubre bastante mal, tanto desde el punto de vista numérico como en la utilización de fuentes. Nuestra historia del conflicto está muy mal contada, los ciudadanos no han tenido acceso suficiente a información, y esto sucede tanto en el campo de batalla como en las zonas campesinas”, asegura Botero. Así mismo, comenta que la reacción de la prensa colombiana al desestimar esta propuesta de las FARC “sólo demuestra que los medios le tienen mucho miedo a ese debate, porque han sido cómplices y actores principales en la gasolina que se le echa diariamente al conflicto, atizando las llamas de la guerra y tocando los tambores del odio, algo que ha causado un efecto bastante desastroso en la sociedad colombiana”.
“No es una guerra entre buenos y malos”
Según Botero, hay dos elementos clave que deberían introducirse en las informaciones generalistas sobre la cobertura del conflicto colombiano. Por un lado, pluralidad de fuentes, y por otro “el uso de adjetivos y de matrices mediáticas que demuestren que la guerra que vive Colombia no es entre buenos y malos”. A este respecto, a modo de ejemplo, menciona que “para la prensa, cuando miembros de la fuerza pública caen en el campo de batalla, son asesinados, mientras que cuando mueren guerrilleros, en el mismo campo de batalla, se habla de abatidos”.
De tal modo, para Botero, el caso de Romeo Langlois, quien fue retenido por las FARC en el departamento de Caquetá mientras acompañaba a unidades del Ejército para filmar un documental para la televisión France 24, “no tiene nada que ver con el secuestro”. Y va más lejos, pues cree que, tal como han sucedido los hechos y según han relatado los testigos, “lo que sucedió en realidad hace 10 días, cuando Langlois quedó en poder de la FARC, fue que éstas le salvaron su vida. Él estaba en grave peligro porque usaba prendas militares y en el fragor del combate era imposible identificar si era o no un civil”.
Según el comunicado de las FARC, el periodista francés está retenido “en calidad de prisionero de guerra”, algo que viola las normas del Derecho Internacional Humanitario (DIH), pues en virtud de esta normativa, los periodistas son civiles protegidos y no se les puede catalogar como prisioneros de guerra. No obstante, Botero señala que “el hecho de que haya caído en manos de las FARC no significa que lo hayan secuestrado. En el comunicado, los guerrilleros informan que Langlois se encuentra en proceso de sanación de la herida que sufrió durante el combate; entonces están buscando las condiciones para devolverlo sano y vivo al seno de su familia y amigos”.
Final feliz
Al igual que Botero, la ex senadora colombiana Piedad Córdoba, directora del colectivo Colombianos y Colombianas por la Paz, confía en que Langlois sea entregado pronto. Sin embargo, el informador apunta que “la responsabilidad de que esta posibilidad sea cierta y rápida depende de que se cesen los operativos militares que hay en la zona, pues el permanente patrullaje que hace el Ejército, y los bombardeos que se están desarrollando dificultan que ese episodio feliz se lleve a cabo con prontitud”.
Escucha el audio completo de la entrevista aquí:
http://www.rnw.nl/espanol/article/botero-%E2%80%9Clas-farc-salvaron-la-vida-a-langlois%E2%80%9D

PERIODISMO COLOMBIANO EN DEBATE: No todo lo del pobre es robado


PERIODISMO EN DEBATE EN COLOMBIA:



En los últimos días recrudeció la campaña psicológica en Colombia y para que tuviera el impulso necesario como para seguir incentivando la guerra, hace falta desinformar, demonizar y echar galones de gasolina para que el fuego de esa guerra no se apague, sino que siga incendiando. Nadie mejor que la prensa del sistema podría hacer ese trabajo tan pernicioso como necesario para los grandes intereses oligárquicos.
Con el fin de mostrar la otra cara de la moneda, desde el seno del movimiento guerrillero, se alzaron otras voces. Las de quienes dan su visión y dejan bien marcado su posicionamiento, explicando los por qué de ese estado de confrontación armado que ya lleva varias décadas, porque en Colombia cambiaron las caras de la clase gobernante, lo que no cambió es el fin que persiguen, la necesidad imperiosa de que esa guerra continúe y de que el pueblo sea el que sigue poniendo las víctimas.
Seguimos insistiendo en la necesidad imperiosa de un profundo debate con participación del campo popular nacional e internacional. Un debate que tenga como eje central la terrible problemática que padece un pueblo y que con voluntad política verdadera podría cambiar lo que hasta el momento parece un destino señalado.
Ningún ser humano nace para matar, tampoco ninguna guerra se plantea como una cuestión mágica y espontánea. Hay situaciones que empujan a que hermanos, hijos de la misma tierra, dejen a un lado las palabras reemplazándolas por el rugido de las bombas y las ráfagas de ametralladoras.
Aquí tenemos la contratara de todo lo que se viene diciendo desde el poder, esta vez habla el pueblo y como tal tiene derecho a ser tenido en cuenta. Luego, cada cual sacará sus propias conclusiones.
Las dos campanas repican, ojala este cercano el día en que todos y todas hablen el mismo idioma, para ello es imprescindible escuchar los dos tañidos.
Abajo publicamos un aporte de este debate abierto en la página de ANNCOL de Pablo Catatumbo, integrante del Secretariado Nacional de las FARC-EP que analiza y polemiza contra otro colega destacado, el escritor y columnista de la Revista Semana, Antonio Caballero. Es así, en la “Batalla de las ideas”, como dice Fidel, que el futuro de Colombia debe construirse.
Redacción ANNCOL
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Timochenko, Pablo Catatumbo e Iván Márquez

No todo lo del pobre es robado

Disquisiciones en torno al artículo “A medias” de Antonio Caballero [1].

Por Pablo Catatumbo
Integrante del Secretariado Nacional de las FARC-EP


Como a esta selva casi todo llega tarde, hace poco recibí la revista Semana del 5 de marzo de 2012 en la que el columnista Antonio Caballero plantea unas observaciones sobre la decisión de las FARC-EP de cesar las retenciones de civiles con fines financieros. Su lectura generó diversas reacciones en las tropas farianas que me acompañan, cuyas conclusiones y observaciones pretendo plasmar en esta nota, saludando y respetando, a pesar de las diferencias, la postura de Caballero, así como la de todas las diversas corrientes de opinión que han llevado a que la paz sea otra vez asunto de debate público en la Colombia de hoy, que no se resigna a ver el tema embolatado en los enormes bolsillos del Presidente.
Plantea Caballero que los militares privados de la libertad son llamados por nuestra organización prisioneros de guerra. Clarificar este punto resulta clave, pues en realidad el que denomina prisioneros de guerra a ese colectivo humano es el Derecho Internacional Humanitario, DIH, en tanto son integrantes plenos de un ejército en contienda que resultan capturados en medio de acciones bélicas. Esa denominación no es ni invento, ni capricho de nuestra organización. Lo demás, es querer tapar el sol con las manos.

LA GUERRA ES INFELIZMENTE UNA SITUACIÓN indeseable, límite, que implica la comisión de acciones incómodas, casi todas penosas y dolorosas. El DIH ha sido seguramente un intento inspirado en el altruista espíritu de civilizar y disminuir el sufrimiento implícito en estas crueles circunstancias, a pesar de las talanqueras que se le imponen a conflictos asimétricos internos como el nuestro, donde a los ejércitos insurgentes se les desconoce su carácter de parte beligerante, pero se le exige el cumplimiento estricto de todos los protocolos.
Lamentablemente se pretende de modo maniqueo que el DIH lo cumpla y aplique la insurgencia, aunque el Estado colombiano histórica y sistemáticamente viole todos y cada uno de sus protocolos. Sigue en total impunidad torturando, recurriendo al asesinato metódico de líderes sindicales y de la oposición, a la desaparición forzada y a toda clase de crímenes de lesa humanidad, como lo constatan las miles de investigaciones que hoy reposan en la Fiscalía, así como los informes de diversas ONGs, la ONU y demás organizaciones defensoras de los derechos humanos. Sobra decir que el DIH tampoco rige para que lo cumplan las grandes potencias, como los E.U., China, Rusia, Gran Bretaña y países satélites como Israel o Arabia Saudita.


COINCIDIMOS CON EL COLUMNISTA de Semana en que la práctica del secuestro no resulta aceptada por nuestro pueblo. Y esto a pesar de lo extendida que es, como él mismo plantea. Debido al amplio rechazo al secuestro es que las FARC-EP, organización político-militar conformada por hombres y mujeres del común, y regida por un orden de dirección colectiva, iniciamos un proceso interno de discusión entre todas las comandancias y estados mayores guerrilleros sobre el tema de las retenciones. De allí surgió la decisión que todo el país conoce por la vía del comunicado mencionado.
Caballero y otros periodistas plantean un pretendido ritmo mastodóntico en nuestra toma de decisiones.

PRESENTAMOS LAS EXCUSAS pertinentes frente a la criticada lentitud en la toma de las decisiones al interior de nuestra organización. A diferencia del Ejército oficial, como ya lo hemos dicho en otras ocasiones, en las FARC-EP no nos podemos dar el lujo de comunicarnos con la inmediatez de los teléfonos celulares o de las videoconferencias de las oficinas capitalinas. Para una decisión nacional requerimos de la activación de un complejo aparato conspirativo que logre burlar los muros que pretende imponernos el enemigo. Sin embargo, podemos comunicarnos, discutir colectivamente y sacar conclusiones de cara al país, como lo demuestra este mismo documento.
Volviendo al tema, quiero dejar claro que al igual que frente al punto de los prisioneros de guerra, el secuestro no es ni invento ni patrimonio exclusivo nuestro. En Colombia también secuestran la fuerza pública, los servicios de inteligencia del Estado, sus socios paramilitares, los narcotraficantes, la delincuencia común, incluida la de cuello blanco, etc. El país requiere de una justa medida sobre este tema, pues mucho se habla de él, sin objetividad, sin un real trasfondo, y de confiarse la opinión pública en las disparatadas y poco confiables estadísticas de la oenegé de extrema derecha Fundación País Libre, las conclusiones a las que se habrá de llegar serán, cuando menos, absurdas.
Operativo militar.

DE NUESTRA PARTE, EL PAÍS PUEDE tener la certeza del compromiso de todos y cada uno de los integrantes del Estado Mayor Central, quienes fungiremos de veedores de la realización de lo que nos compete en cada uno de nuestros frentes y columnas, dentro de lo señalado por el comunicado que hizo público el Secretariado Nacional a principios de marzo.  
En él se anuncia la derogación de lo relacionado con las retenciones financieras autorizadas por la Ley 002, promulgada por el Pleno del Estado Mayor Central del año 2000, y que no fue ningún capricho del comandante Jorge Briceño como equivocadamente señala Caballero. Nuestra guerra de resistencia, infelizmente hay que decirlo, requiere de finanzas. Las FARC-EP no podemos esperar subvenciones de organismos multilaterales ni apoyo militar de Estado alguno. Dependemos de la solidaridad de nuestro pueblo y de los internacionalistas del mundo entero, así como de nuestra propia audacia en la consecución de recursos para el cumplimiento de nuestras tareas político-militares.

LO QUE ME INTERESA DESTACAR, y la columna de Caballero nos sirve de ejemplo, es que para algunos nada de lo que hagamos las FARC-EP va a ser de buen recibo, porque falta sindéresis, falta objetividad en el análisis. Si atendemos el clamor nacional y las peticiones de algunas oenegés y organizaciones de mujeres frente a la liberación de los prisioneros de guerra, la respuesta es que somos unos mentirosos y unos pérfidos. Si llamamos al diálogo es que estamos acorralados y al borde de la derrota o de la desaparición física. Si dirigimos exitosas acciones militares por la geografía nacional, como lo estamos haciendo, resultamos siendo unos terroristas desesperados que damos los últimos coletazos, etc.  
La pregunta es, entonces, ¿qué quieren la gran prensa y el poder mediático que hagamos las guerrillas revolucionarias de Colombia? ¿Qué cometamos un acto de suicidio colectivo masivo? ¿Que simplemente desaparezcamos de la vida nacional, sin luchar por los cambios estructurales que toda Colombia reclama? ¿Que renunciemos a nuestra historia y nos transformemos en camaleónicos trepangos de la corrompida vida política del país, como ocurrió con los ultra revolucionarios de antaño, hoy correas de transmisión del sistema?


COMO SI EL MEDIO SIGLO que vamos a completar enfrentando esta guerra que nos declararon, y los cientos de miles de muertos, heridos, mutilados, desaparecidos, masacrados, desplazados, etc., de la población civil, más los que suman los ocurridos en las filas de la fuerza pública y la guerrilla, con sus consiguientes viudas, huérfanos, familiares desaparecidos y pérdida de bienes, se pudieran borrar de un solo plumazo, porque a alguien se le ocurrió que con solo entregar las armas, se resuelve todo, como si toda esta tragedia nacional hubiera sido un paseo de boysscouts. Esa visión superficial del problema, no solo carece de objetividad y de seriedad, sino que peca de irresponsable.
La guerrilla revolucionaria en Colombia se sustenta históricamente en la existencia de un régimen político oligárquico autoritario, excluyente y violento, esencialmente corrupto, profundamente antidemocrático y en un orden económico inequitativo. Régimen político que se manifiesta en la ausencia de un escenario político verdaderamente democrático y participativo. Ha de quedar claro, y no descansamos en nuestro propósito de que quede efectivamente claro, que nosotros no iniciamos esta guerra, y eso lo sabe muy bien el columnista. Por el contrario, nos vimos obligados a participar de ella como ejército de resistencia ante la agresión del Estado contra el campesinado y contra la oposición revolucionaria.  
Por ello no negamos nuestra intención de alcanzar una verdadera paz, duradera y democrática. Ello no es síntoma ni de rendición ni de derrota. Insistimos en ello desde la Marquetalia heroica, insistimos en ello en La Uribe, insistimos en ello en Caracas y Tlaxcala, y volvimos a insistir en El Caguán.

PERO PARECE QUE PARA ALGUNOS sólo hemos sido unos mitómanos sistemáticos, unos profesionales de la mentira, como si el peso de esta guerra desigual e infame que nos ha tocado soportar y enfrentar, para nosotros solo fuera un paseo. En mi opinión, de lo único que pueden acusarnos en lo relativo a la paz, es de ser unos tercos, unos incansables proponentes de una paz con justicia social a lo que los poderosos le tienen pavor.
Esto se ha de conectar con otro debate nada descartable: ¿Cuál es el papel del periodismo en la Colombia de hoy? Nos asalta la pregunta en momentos en que vemos cómo el poder mediático azuza una nueva campaña de mentiras contra nuestra organización. Los medios nacionales registran falsedades diarias contra nosotros, sin ninguna objetividad y sin ninguna verificación. Veamos algunos ejemplos.
Los medios regionales del suroccidente registraron hace unos meses a un oficial de artillería que escondía sus tanques detrás de los bienes de civiles en Caloto, en clara infracción al DIH. Pero los violadores al derecho internacional terminamos siendo nosotros. Él, que fue dado de baja, terminó siendo un héroe, por aquello de que mientras las bombas del Ejército son humanitarias las nuestras son terroristas. Un labriego del mismo municipio resulta presuntamente obligado a poner un burro bomba, en una zona donde estos animales son una rareza, a sólo 20 metros del puesto la III División, y los responsables resultan ser misteriosamente los miembros del Sexto Frente de las FARC-EP. Se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y todas las emisoras acuden al testimonio de unas presuntas desmovilizadas de las FARC, desconocidas en nuestros frentes y columnas, que proceden a hablar de unos crímenes que a la par de profunda indignación, despiertan risas a nuestras muchachas guerrilleras, conocedoras de su absoluta falsedad.

CONOCEMOS DE LA INVALUABLE LABOR de periodistas y columnistas honestos, independientes, que enfrentan día a día la censura y las presiones de los medios de comunicación que nada tienen que ver con la cacarea da prensa libre. Indudablemente todos ellos han de jugar un papel clave en la construcción de un nuevo país, de una Colombia distinta, más justa, más incluyente y más democrática, como la que queremos todos. A los demás no está demás pedirles que por lo menos acepten que no todo lo del pobre es robado.
Montañas de Colombia, 15 de abril de 2012

[1] A medias, Por Antonio Caballero
http://www.semana.com/opinion/medias/173120-3.aspx

lunes, 14 de mayo de 2012

DEBATE: Los “dos dedos de frente” según el presidente Santos


Suficiente con dos dedos, Santos.


Los “dos dedos de frente” según el presidente Santos
Por Ingrid Storgen y Dick Emanuelsson 
Es increíble la cantidad de dimes y diretes que produjo la captura del periodista francés, Romeo Langlois, mientras cubría una nota en pleno enfrentamiento armado entre las FF.MM y las FARC y vestido con ropas militares.
Muchas cosas hemos dicho al respecto, la propia guerrilla lanzó un comunicado explicando las circunstancias en que fue detenido el corresponsal y la prensa no comprometida con ninguno de los actores del teatro de operaciones bélicas, dimos nuestra opinión sin ningún tipo de subjetividad sino de sentido común.
Y parece que debemos seguir opinando ante la sarta de incongruencias que publica la prensa colombiana y del mundo, históricos instigadores para que esa guerra no concluya.
  • Hemos abierto un debate esperando que se pronuncien los medios alternativos.
  • Hemos preguntado a qué se debió que el periodista vistiera ropa militar en pleno enfrentamiento armado.
  • Hemos preguntado dónde empieza y dónde termina la zona fronteriza que separa la lógica de la irracionalidad cuando de cubrir una noticia se trata.

NINGUNA PREGUNTA HA TENIDO RESPUESTA. Sólo hemos podido escuchar la voz de una de las partes en conflicto asegurando que el prisionero será liberado en los próximos días y deseamos con fuerzas que así sea. De todos modos no tenemos muchas dudas ya que hasta ahora una de las partes cuando dijo “liberamos”,  liberaron nomás. Unilateralmente y seguramente que quedaron a la espera de la respuesta del estado, cosa que no existió y no parece a punto de existir. 
Ahora, en su clásico discurso pro belicista, el presidente Santos, que no es sino el reproductor de las diatribas e ideología de gobiernos anteriores, continúa tratando de apagar el fuego con gasolina y comenzó a elucubrar frases sin consistencia política, cosa que parecería muy raro que pudiera realizar un mandatario de un país partido al medio, donde las víctimas son hermanos y hermanas enfrentados como si fuera una cuestión enquistada que no termina de sanar, ni quieren sanar.

COMO DE SOBREPASAR LA CAPACIDAD DE ASOMBRO se trata,  resulta que la guerrilla “utiliza balas infectadas con excrementos”, según los informes del diario El Tiempo aliado imprescindible de esa guerra infame. Parece que esa gente tiene alguna patología  recurrente con el tema excrementos, ya que sabido es y no desde ahora, que a los prisioneros políticos en las mazmorras del estado les sirven la comida “condimentada” con heces.
Deberíamos promover ínter consulta con profesionales de la salud mental como para que nos aclaren que grado de psicopatía es la que hace que alguien haga uso de las deposiciones con tanta facilidad. . .

La ética de El Tiempo es conocido. Cuando cae un montaje, abre otro. Como el caso de los tiros especiales de la guerrilla. Ésta tiene tiempo durante pleno combate con los Comandos Junglas de primero poner 150 guerrilleros del frente 15 de hacer sus necesidades, después abrir cada uno de los tiros, prepararlos con los excrementos humanos, cerrarlos e irse a la trinchera para dar. . . ¿plomo o qué? El Tiempo del 14 de mayo de 2012, firmado por "REDACCIÓN JUSTICIA" cuyo subjefe es Jineth Bedoya, periodista que tenia la capacidad de escribir un libro durante en un mes sobre la muerte de Jorge Briceño, alias el Mono Jojoy aunque nunca había estado en el campamento del jefe guerrillero y seguramente tampoco en otro. ¿Pero para que, si tienes los canales abiertos a la inteligencia militar que la sostiene con suficientes documentación.  Algo así como otra estrella, la belleza de RCN-TV, sobrina del ex jefe de las FF.MM. que tenía hasta propio estacionamiento en el sótano del Ministerio de Defensa.

AHORA TAMBIÉN  RESULTA QUE  poco les importa la suerte corrida por el trabajador de la noticia, ya que en vez de buscar un diálogo con los captores, se dedican a instigar como para que su liberación no se produzca. Y lo hacen en momentos en que dicha libertad parece ser inminente.
Según Santos “si la guerrilla tuviera dos dedos de frente lo pondrían en libertad de inmediato” {al periodista}, pero cabe la pregunta ¿Sabrá Santos qué significa tener dos dedos de frente?
Dos dedos de frente sería, por ejemplo, abrirse al diálogo y al intercambio humanitario de prisioneros.
Sería responder al pedido de los familiares de los presos y presas políticos colombianos, muchos de ellos encarcelados como falsos positivos y alejados del vínculo familiar produciendo graves trastornos psicológicos especialmente en los niños.
Sería actuar como la contraparte: tu me liberas, yo te libero, nosotros liberamos y vamos acercándonos al fin de esa guerra que tanto preocupa a una parte del mundo y ni que hablar de los propios colombianos y colombianas.

Santos, las FF.MM. y el estado se lavan las manos de responsabilidad.

ES INCREÍBLE LA PSICOPATÍA que el gobierno colombiano y la prensa remunerada están empleando en un asunto tan triste como el que mantiene envuelto al periodista francés. Es increíble percibir de qué manera incentivan al juego sucio, sin tener en cuenta que hay familia y compañeros esperando tener al corresponsal que no es más que un trabajador que fue a cumplir su tarea sin imaginar en medio de qué espanto quedaría sumido.
Haciendo uso de la misma terminología utilizada por Santos, nosotros diríamos: si de tener dos dedos de frente se trata, que tal si tratamos de encontrar los dos que se ajusten a la suya.
Porque convengamos que un régimen que se sostiene en la base de la guerra, utilizando paramilitares armados con motosierra para despedazar a las víctimas, un régimen que encarcela, que persigue, acosa, cercena, no sólo desconoce esos dos dedos sino que carece del más elemental derecho humanitario y eso está a la vista del mundo.
Y siguiendo con el tema “excrementicio” digamos que debería ser un poco más cuidadoso, ya que todo excremento lanzado al voleo puede caer sobre la propia cabeza…